El tarot tiene 78 cartas repartidas en dos grupos. Los 22 arcanos mayores van numerados del 0 al XXI, desde El Loco hasta El Mundo,
y en la lectura clásica hablan de etapas grandes: un comienzo, una crisis, un cierre. Los 56 arcanos menores se ordenan en cuatro
palos de catorce cartas cada uno, del As al Diez y cuatro figuras de la corte: Sota, Caballo, Reina y Rey. Los menores bajan esas
etapas a la vida diaria, a lo que pasa en una conversación, en el trabajo o en la casa.
Cada palo se asocia con un elemento. Bastos es fuego y habla de iniciativa; Copas es agua y habla de afectos; Espadas es aire y
habla de ideas y conflictos; Oros es tierra y habla de lo material y del cuerpo. Esa correspondencia viene de la Golden Dawn, la
orden inglesa en la que se formaron Arthur Edward Waite y Pamela Colman Smith, y es la que usamos en todas las páginas.
Por qué estas láminas
Las imágenes son escaneos de la edición de 1909, hoy en dominio público. Fue la primera baraja moderna que dibujó una escena
completa en cada arcano menor, y por eso se puede leer mirando: el Cinco de Copas muestra a alguien que llora tres copas
derramadas sin ver las dos que siguen en pie. Cuando explicamos una carta partimos de lo que aparece en la lámina, no de una
lista de palabras clave.
Vamos sumando cartas por lotes completos según el calendario de publicación, así que nunca vas a encontrar un palo a medias.
Mientras tanto, puedes practicar con la carta del día o calcular tu
carta de nacimiento.